Paul y Beatrice Beckett

Paul Beckett nació en Copenhague (Dinamarca) en 1922 de madre escocesa y padre danés, un próspero empresario. Paul Beckett no mostró, sin embargo, inclinación o interés alguno por los negocios, sino que optó por estudiar pintura en la Academia de Bellas Artes, primero en Copenhague y más tarde en Estocolmo. En la Academia de Bellas Artes asistió a las clases de los conocidos y respetados profesores y artistas Aksel Jørgensen y Kræsten Iversen, y en la Escuela Gráfica, estudió con Hjort-Nielsen. Más tarde, estudiaría en la Escuela de Pintura al Fresco con Elof Riisebye.

Por su parte, Beatrice Beckett, pese a ser también de ascendencia danesa, nació en Valparaíso (Chile) en 1929, ciudad donde se hallaba residiendo su familia por ser su padre, Jakob Nielsen, ingeniero jefe del puerto de Valparaíso. Tras pasar en Chile los primeros años de su vida, regresó a Dinamarca junto a su familia, formándose como terapeuta ocupacional.

En 1952, a su vuelta de un viaje de estudios con la Academia de Bellas Artes por España, Paul Beckett conoce a Beatrice. Tras contraer matrimonio, en 1955 la joven pareja realizó un nuevo viaje a España, gracias a una beca de estudios de un año. Recorrieron España de norte a sur y de este a oeste, quedando constancia de sus múltiples experiencias y descubrimientos en numerosas cartas enviadas por Paul Beckett, que posteriormente Beatrice Beckett recogió en el libro Aún en el paraíso, persiste la fragancia de las flores de los almendros.

Tras su viaje a España en 1955, el matrimonio regresó a Copenhague, donde Paul Beckett impartía clases de arte y trabajaba en la Escuela de Pintura al Fresco. Pero la experiencia española había quedado prendida en sus corazones de forma demasiado tangible para poder ignorarla, por lo que en 1962, decidieron regresar a España y fijar allí definitivamente su domicilio. Durante más de un año, recorrieron de nuevo diversos lugares de la geografía española, hasta llegar a Granada y Almería, donde encontraron un paisaje, radicalmente diferente del de su país de origen, que les cautivó. Tras pasar algunas temporadas en localidades como Carboneras, Vera o Huéscar, donde Beatrice trabajó como restauradora mientras Paul dejaba constancia de los hallazgos en sus dibujos, en 1966 se asentaron finalmente en Mojácar, donde en 1972 compraron la finca en la que actualmente se encuentra la Residencia de Artistas de la Fundación Valparaíso, con una antigua almazara (molino de aceite) en ruinas en un terreno plantado con naranjos y palmeras, colindante con la peculiar y bellísima montaña de Mojácar La Vieja, que enmarca el entorno de la Residencia de la Fundación de una manera inconfundible.

El inmueble estuvo cerca de diez años abandonado, hasta que Paul y Beatrice Beckett pudieron acometer su sueño de restaurarlo, con la intención de destinarlo posteriormente a residencia de artistas. Fue el arquitecto danés Hans O. Poulsen quien, junto al propio matrimonio Beckett, dirigió el cuidadoso proceso de restauración del edificio, respetando su estructura original. Y no solo se rehabilitó el antiguo molino de aceite, sino que también se mejoró el vasto terreno en el que se ubica, que se pobló con tres mil almendros, así como con naranjos y limoneros. Durante ese proceso, se descubrió que el edificio se hallaba erigido sobre un poblado neolítico con pequeñas viviendas y talleres de tejido, alfarería, piedra y fundición de bronce. En las excavaciones realizadas en vista del hallazgo, financiadas íntegramente por el matrimonio Beckett, participaron arqueólogos daneses y españoles de las universidades de Almería, Granada y Tenerife. Se hallaron una gran cantidad de restos neolíticos, los cuales fueron donados al futuro Museo Arqueológico de Almería, así como, al Museo Arqueológico de Granada.

Durante el período de varios años por el que se prolongaron las excavaciones, el matrimonio Beckett desarrolló y consumó su viejo proyecto de crear una Fundación destinada al fomento y promoción de la creación artística y la investigación en el campo de las bellas artes, la música y la literatura, la cual acabó siendo constituida en el año 1990 con el nombre de FUNDACIÓN VALPARAÍSO, que fue elegido por Paul en homenaje a Beatrice, nacida en dicha ciudad chilena, y que además evocaba de alguna forma el paradisíaco entorno natural en el que se ubica la Residencia. Una vez finalizada la primera fase de las excavaciones, en enero de 1992 se pudo inaugurar la primera zona rehabilitada del edificio, que contaba con cuatro habitaciones, comenzándose a invitar a partir de ese momento a artistas de todo el mundo.

En el año 1994, fallece Paul Beckett, siendo depositadas sus cenizas en los jardines de la propia Fundación. A partir de ese momento, su labor la continua Beatrice Beckett, quien durante los ya más de veinticinco años de vida de la Fundación ha consolidado y ampliado todos los proyectos en su día ideados junto a su esposo.

Buena parte de los trabajos pictóricos realizados por Paul Beckett durante sus más treinta años de residencia en España se encuentran recopilados en diversas publicaciones en español, inglés y danés.

 

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